River volvió a sonreír en fila. El 2-0 ante Estudiantes de Río Cuarto, con goles de Gonzalo Montiel y Maximiliano Salas, no solo significó tres puntos importantes fuera de casa: también marcó el regreso a una seguidilla que el equipo no conseguía desde hace casi un año. Bajo la conducción de Eduardo “Chacho” Coudet, el “Millonario” hilvanó triunfos ante Huracán (2-1), Sarmiento (2-0) y ahora en Córdoba, una serie que empieza a generar ilusión.

La particularidad del dato es que River no lograba ganar tres partidos consecutivos desde mayo de 2025. En aquel entonces, el equipo dirigido por Marcelo Gallardo había vencido de manera consecutiva a Barcelona de Ecuador por Copa Libertadores, a Barracas Central por el torneo local y a Independiente del Valle, nuevamente por el certamen continental. Esa racha, incluso, se estiró a cinco victorias con los triunfos frente a Boca y Vélez en el Monumental, en lo que fue uno de los picos de rendimiento más altos del ciclo.

Hoy el contexto es distinto. El River de Coudet todavía está en construcción y lejos de su mejor versión futbolística. Sin embargo, los resultados empezaron a acompañar desde el inicio del nuevo ciclo. “Podemos y tenemos que jugar mucho más. El partido fue malísimo, pero nos llevamos los tres puntos y supimos adaptarnos”, reconoció el DT tras el triunfo en Río Cuarto, con una mirada crítica pese al resultado.

Más allá del funcionamiento, la realidad indica que River sumó puntaje ideal desde la llegada del “Chacho”, se trepó a la cima de su zona y volvió a mostrar una fortaleza competitiva que hacía tiempo no aparecía. Ganar incluso cuando no se juega bien es, muchas veces, una señal de crecimiento.

Ahora, el desafío será sostener la racha. Tras la fecha FIFA, el equipo recibirá a Belgrano en el Monumental con la posibilidad de estirar la serie a cuatro triunfos consecutivos. “No es fácil ganar tres seguidos, y menos con dos de visitante. Ahora ya pensamos en lo que viene”, cerró Coudet.

River no deslumbra, pero suma. Y en este proceso, volver a encadenar victorias también es una forma de construir confianza. El tiempo dirá si se trata solo de una racha o del inicio de algo más sólido.